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La empresa familiar y la familia empresaria

Por Jorge Peralta
Mayo, 2019

La Empresa Familiar

En la actualidad, la falta de integración teórica propicia que existan muchas definiciones sobre la empresa familiar. A pesar que no hay consenso sobre la definición de empresa familiar, la mayoría de los expertos la asocian con el control accionario y la dirección en manos de los miembros de una familia, destinada a ser transferida a la siguiente generación. Partiendo de este criterio Miguel Ángel Gallo (1995) propone la siguiente definición:

“Una empresa familiar es aquella en la cual una familia tiene el control sobre la propiedad. Dos o más miembros de esa familia la administran y toman las decisiones estratégicas y trabajan en ella. Asimismo, tienen la intención de conservar la empresa a través de varias generaciones”.

Para muchos empresarios el término Empresa Familiar les resulta peyorativo, por lo que se resisten a aceptar que la suya lo sea. Algunos comenten un error al definir las empresas familiares por su tamaño, así como creer que se tratan de micro o pequeñas empresas. Si observamos bien, ciertamente la mayoría de las micro y pequeñas empresas en nuestro país son de origen familiar. Pero entre ellas también se cuentan empresas grandes y corporaciones nacionales como BBVA Continental (Brescia), BCP (Romero), Gloria (Rodríguez), Interbank (Rodríguez Pastor), Belcopr (Belmont), Minera Hochschild (Hochschild), Minera Buenaventura (Benavides); Arca Continental (Lindley); entre otros.

En su mayoría las empresas familiares comparten un propósito (sueño) en común: buscan crear riqueza, generar un legado que traspasar a sus descendientes y vivir valores. Si la familia se siente identificada con alguna de estas características, tendrá sentido que se plantee ser una familia empresaria. Si, por el contrario, no se siente cómoda con estos principios, quizás sea mejor que reconsidere la idea de compartir un negocio familiar y se proponga otro tipo de proyectos.

A nivel global, uno de los aspectos más criticados en las empresas familiares es la falta de claridad en los roles de sus miembros, la facilidad de acceso a los altos puestos en la empresa para los miembros de la familia, sin considerar si poseen las competencias para el cargo; así como la falta de racionalidad con que se toman algunas decisiones. Estas descripciones hacen ver a la empresa familiar como una empresa familista (Belausteguigoitia, I. 2013).

De la Cerda y Núñez (1993), definieron a la empresa familista como la extensión de la familia en la actividad empresarial. Esto es, que se rige por valores y estructuras familiares en la empresa característicos de las organizaciones no-profesionales. En la empresa familista, las estructuras y relaciones típicas de la familia se trasladan y perpetúan en el negocio. En ella, la influencia de la familia sobre la empresa es negativa y se manifiesta de formas muy variadas, en las que la organización se ve obligada a satisfacer una serie de demandas de la familia, algunas claramente contrarias al beneficio de la empresa. 

En la empresa familista, los flujos de dinero se manejan de forma desordenada, priorizando necesidades de familia y dejando atrás o ignorando las obligaciones empresariales. Los altos puestos se otorgan a los miembros de la familia propietaria sin considerar si son competentes o no. Peor aún, las asignaciones de funciones son ambiguas y poco claras. La dirección suele ser subjetiva y no existe una visión de negocio. La toma de decisiones se centralizada en el fundador o “persona clave” de la empresa y se da por intuición. El tema de la sucesión, en todos sus aspectos, es un tema de muy poca importancia.

La Familia Empresaria

Cuando hablamos de una familia empresaria nos referimos a una empresa familiar que ha pasado por un proceso de profesionalización. Ser una familia empresaria es la evolución natural y adecuada que tiene que hacer una empresa familiar más allá de su fundador. Una familia empresaria es aquella donde algunos de sus miembros son dueños del capital mayoritario de una sociedad, en la que existe un propósito y una visión compartida de continuidad de la actividad empresarial, y de participación en ésta, sea desde la propiedad (Junta General), el gobierno (Órgano de Dirección) o la gestión (Gerencia).

La familia empresaria es fruto de una cultura que promueve la unidad y el compromiso en la empresa, la participación de los miembros de la familia, trabajen o no en ella, y la vigencia de valores compartidos. El “orgullo de pertenecer” es una de las piedras angulares de la familia empresaria, y ello tiene un significado profundo en sus miembros, ya que, desde muy jóvenes, sus integrantes tienen un incentivo adicional para cumplir satisfactoriamente con sus obligaciones en los estudios y en la vida social, al saber que hay un futuro para ellos, rodeados de afecto familiar. 

Una familia empresaria ha experimentado con éxito un proceso de profesionalización en su administración y ahora ejerce una dirección objetiva y racional sobre sus negocios. Posee órganos de gobierno y toman decisiones a nivel estratégico basadas en información veraz, relevante y oportuna. Los roles y funciones de los miembros familiares y no familiares en la empresa están claramente definidos y poseen una visión de futuro clara y compartida que es reconocida y aceptada por sus miembros.

La familia empresaria toma mejores decisiones y a consecuencia de ello es más sostenible. Al haberse profesionalizado la toma de decisiones son menos dependientes de una “persona clave” o un "familiar dominante", ya que son capacez de tomar decisiones de una forma determinada en ámbitos determinados. La profesionalización consiste en la introducción de cambios en el sistema de la empresa familiar de forma que se reduzca la dependencia en la “persona clave” sin que la empresa pierda su capacidad de competir, sino por el contrario esta se vea aumentada.

La familia empresaria no nace, sino se adapta y evoluciona hacia ello. Se adapta y evoluciona, es decir trasmuta, con el compromiso y la unidad de los integrantes de la familia, trabajen en la empresa, o no.


 

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