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Los conflictos funcionales y disfuncionales en la empresa familiar

Por Jorge Peralta
Agosto, 2019.

Con frecuencia se aprecia que los miembros de la empresa familiar vienen mostrando mayor interés en mejorar sus relaciones tanto en la familia como en el negocio. Esta situación es más probable que suceda cuando la familia se interesa en la empresa. Si bien los miembros de la familia que trabajan en ella pueden llevar una relación adecuada con sus familiares, esta situación puede cambiar si la dinámica familiar no es favorable dando paso a los conflictos.

Muchos conflictos se originan cuando las expectativas que se tienen entre los miembros del sistema social (empresa familiar) no se cumplen. Además, estos conflictos se intensificarán en la media que el ciclo vital de sus miembros vaya en aumento (No es lo mismo atender un conflicto entre un miembro de 65 años con uno hijo de 22 que con uno de 40). Los niveles de emocionalidad en los miembros de la empresa familiar también estimulan la generación de conflictos.

Los conflictos no son necesariamente perjudiciales para la empresa familiar, pues desde una mirada reflexiva estos pueden representar oportunidades de mejora. Belausteguigoitia (2012) sostiene que en la empresa familiar se pueden dar conflictos funciones y disfuncionales. Sin embargo, no es fácil distinguir el tipo de conflicto al que se hace frente ya que muchas veces lo disfuncional se disfraza de funcional (Un miembro de la familia, gerente, puede retrasar la obtención de una línea de crédito argumentando que gestiona opciones más convenientes para la empresa, pero su objetivo real es perjudicar la gestión integral ya que guarda rencor hacia un familiar que ocupa la gerencia general). 

Los conflictos funcionales son desacuerdos potencialmente benéficos que pueden darse a consecuencia de metas o por procedimientos. Por ejemplo, la asignación de una meta para la reducción de costos. En este caso, el análisis técnico y el debate alturado permitirán la articulación de ideas que aporten una solución efectiva al problema. Pues, el acto de pensamiento grupal incrementará las alternativas de solución frente a un problema. 

Los conflictos disfuncionales por lo general se tornar en actos destructivos para el sistema de la empresa familia y nacen de los sentimientos negativos de las personas. Cuando estos afloran las partes intervinientes no tienen voluntad de mejorar la situación y solo buscan herir sentimientos, revanchas o disfrazar sus inseguridades. Dañan las relaciones humanas y afectan la unidad y la armonía familiar, por lo que es preciso reducirlos al máximo.

Para reducir los conflictos disfuncionales es necesario construir una cultura organizacional sólida que evite este tipo de situaciones. El desarrollo de la escucha activa y la autogestión entre los miembros de la empresa familiar ayuda a mitigarlos. La primera permitirá aumentar la intuición y la capacidad de relación; y la segunda facilitará el manejo de las emociones de manera que la parte racional tenga tiempo para tomar decisiones razonables y reaccionar de una manera adecuada. 
 

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